Sinoé

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miércoles, 26 de septiembre de 2012

UNA MIRADA HACIA EL AMOR



Amables lectores y lectoras, permitidme el atrevimiento de acompañaros a dar un paseo por las diferentes franjas de amor, desde la sintonía más densa, hasta la más sutil que yo conozco, es decir, desde el amor más egocéntrico hasta el amor más incondicional.

El amor es una energía, más que un sentimiento, el sentimiento es concienciarse de esa energía.

Energía amor egocéntrica

Se ha hablado y escrito muchísimo sobre este maravilloso, amplio y abstracto concepto, que durante miles de años ha sido abordado desde muy diversos puntos de vista, mayoritariamente desde el punto de vista de las relaciones de pareja, de donde se ha sacado gran partido cinematográfico, novelístico y teatral, siendo estos ámbitos donde más se ha incentivado el amor egóico y basado en la necesidad y cuyo acto más físico queda representado en las relaciones puramente sexuales, sin ir más allá.

Solo la filosofía y las ciencias espirituales, han tocado el amor desde un punto vista profundo y energético, pues la energía amor es la que nos libera.
No quiero decir con esto que el amor egocéntrico no sea amor, pero sí es la franja más densa de esta energía ya que está basado mas en nuestras carencias que en nuestras pertenencias, queriendo suplementar dichas carencias con las tenencias de los demás o con las de nuestra pareja, con lo cual, nadie debe verse como complemento ni suplemento de nadie.
Esta franja de amor densa, donde solo se tienen en cuenta las necesidades, tanto físicas como psíquicas del ser, a parte de crea cierta adicción y cierto stress, crea dependencia ajena y en vez de liberarnos de nuestro ego, lo ata aun más a él.

Energía amor en el ámbito laboral

La vibración de amor en el entorno laboral, teniendo en cuenta los tiempos actuales, es nuestro campo de batalla, donde tenemos también una gran oportunidad de crecimiento personal, si aplicamos amor en lo que desarrollamos y en las relaciones laborales, podremos trabajar juntos más cómodamente y ser más efectivos en nuestro trabajo, pero normalmente esto no es así, nuestros gestores y mandos intermedios de nuestras empresas todavía mayoritariamente usan la política del “divide y vencerás” y al final el colectivo sale perdiendo, enrareciendo cada vez mas y densificando tristemente esta franja, pero no pretendo en este artículo hacer psicología industrial, solo recalcar que es un ámbito duro y productivo de crecimiento personal, si sabemos usarlo al aplicar esta energía denominada amor.

Energía amor consanguínea

En una franja más sutil o de mayor vibración, nos encontramos con el amor entre nuestros familiares más directos, con los que cumplimos Karma familiar desde hace eones, la sangre que es la savia de la vida, influye mucho en este aspecto, justo ahí es donde tenemos más trabajo de amor día a día, recordad que la confianza con nuestros familiares a veces nos juega malas pasadas y caemos fácilmente en la provocación, un padre, madre o hermano se lo traga todo, aunque para un hijo/a es más complicado debido al choque evolutivo y generacional. Este es otro ámbito a veces duro pero maravilloso para limpiar Karma y para el crecimiento personal.

Energía amor con amistades

Esta otra franja es quizás un poco más sutil que la anterior, debido a la elasticidad y desinhibición del trato con las amistades, estamos más sueltos en la relación comunicativa de amor y más dinámicos siéndonos más fácil trabajar esta energía compartiendo con más libertad nuestras experiencias más intimas y poniéndose siempre en la piel del prójimo. También este ámbito es muy propenso a la relación incondicional y está cerca de la franja que le prosigue.

Energía amor incondicional

Esta franja es la más sutil y la de más alta vibración en todos los ámbitos, ya hemos trascendido, si no todo el ego, casi todo y por lo tanto no estamos vetados por la necesidad, ni por la dependencia, ni por la suplantación, es una franja donde tampoco nos limita la mente y es el momento de amar naturalmente a quien nos odie, de bendecir a los que nos maldicen y de no emitir absolutamente ningún juicio, es el momento de fluir y de no analizar absolutamente nada, solo amar incondicionalmente, basándose siempre en el compartir y guardando a la vez la divina individuad del ser, que ya es feliz por si mismo, puesto que es amor.



Solo deciros que aplicando amor en intenso en todas estas franjas, podremos ir elevando esa energía hasta convertirla en incondicional, y entonces, solo entonces seremos libres.

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