Sinoé

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sábado, 13 de octubre de 2012

LA HORMONA ANTI ENOJO



Queridos amigos, todos nos enojamos alguna que otra vez, fácilmente caemos en esa trampa, la trampa de la provocación, que es alimento para nuestro ego, el motivo es que lo tomamos todo a nivel personal, bajo mi punto de vista, esto es un error que nos conlleva a un estado final de disgusto, innecesario por completo.

Es evidente que no existe por naturaleza una hormona anti enojo, pero la podemos crear si somos conscientes de que somos auténticos transformadores de energía.

Un insulto, una mentira, un gesto e incluso un desacuerdo en puntos de vista, muchas veces nos crea ese enojo sin poderlo controlar, pues bien, cambiemos el punto de vista; recibamos todo lo que nos dicen que nos pueda venir de manera aparentemente ofensiva, como si no fuera con nosotros, a palabras necias, oídos sordos.

Como he comentado antes, somos transformadores de energía, el enojo no es más que una energía de baja vibración que nuestro ser sensible no tolera, alimentando el ego porqué está en su sintonía es cuando caemos en la provocación y el enojo, creando un circulo aun más amplio de baja vibración , que finalmente no nos lleva a nada productivo.

Transformemos pues esta baja vibración en alta, pero cómo?, he aquí unos pasos sencillos y prácticos para poderlo conseguir fácilmente:

Primer paso

Encajar tranquilamente, con paz y serenidad todo aquello que sea susceptible de enojo, por ejemplo: un insulto “ eres un tal o en un cual” o una mentira o un desacuerdo, primero encajémoslo en silencio y sin reaccionar, el dogma, de entrada, nos hacer reaccionar como una palanca y saltamos a la defensiva y al ataque de la ofensa recibida, pero si cambio el punto de vista y decreto en mi que no existe la ofensa y lo creo, nunca ofenderé a nadie más nunca seré ofendido por mucho que lo intenten, una vez encajada la situación, normalmente sentimos esa energía vibrando en nuestro estómago, se nos enciende la sangre y repito, saltaríamos y responderíamos con la misma moneda, evitemos eso y actuemos de otra forma.

Segundo paso

Cojamos ese caldo de cultivo egóico recién llegado a nuestro ser y démosle amor inmediatamente, como si nos gustara que nos ofendieran, entendiendo que esta ofensa o falta de respeto, es también liberación de bajas vibraciones sobrantes en de los seres que nos quieren ofender, por lo tanto actúo como si fuera una planta de reciclaje, donde se posan todos los residuos que posteriormente yo mismo regeneraré en nueva vibración alta para mí y para mi ofensor, estaré entonces devolviendo siempre amor, creando un círculo interactivo energético que desbancará al prójimo llenándolo de amor, eso hará que cambie su actitud o por lo menos, se lo pensará.

Tercer paso

Una vez entendido esto, es cuestión de inspirar aire nuevo por la nariz, aguantarlo en los pulmones para luego pasarlo al estómago, una vez allí lo iremos expulsando lentamente por la boca , ese aire que expulsamos nos libera de dicha provocación y es amor que se dirige al prójimo, no habiendo conseguido su objetivo y causando en él, tarde o temprano, un cambio de actitud por lo menos provisionalmente.

De esta forma estaremos creando nuestra propia hormona anti enojo, siempre estaremos en nuestro centro y tendremos en perfecto equilibrio nuestra mente, nuestra alma y nuestras acciones, esta es la base de la felicidad.



Acabaré este escrito con una frase del maestro Gandhi:

“ La felicidad se alcanza cuando todo lo que pienso, todo lo que siento y todo lo que digo y hago, están en armonía”.



Sed felices!

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