Sinoé

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martes, 30 de agosto de 2016

LA RUEDA DE LA REENCARNACIÓN






Acción y reacción, causa y consecuencia. Estas son las bases sobre las cuales se mueve nuestra eterna y diversa existencia, Con acciones y reacciones escribimos nuestro propio destino, siendo causantes de nuestras propias consecuencias. A través de una encarnación y otra vamos forjando, cada vez más conscientes de ello, nuestro propio nivel de Luz, la cual deslumbrará nuestro Cuerpo Físico hasta fundirlo por última vez con las Leyes de la Naturaleza.


La Reencarnación (El verbo se hizo carne. Juan 1.14)

Cómo la misma palabra indica en su esencia, la Reencarnación es el proceso por el cual el Ser vuelve a tomar carne, se materializa en un vehículo adecuado para transitar, ya sea por este planeta de ámbito físico llamado Tierra o por otro planeta que exista en el Universo que tenga unas condiciones para el mismo objetivo. Por lo tanto, somos Espíritus y Almas usando un Cuerpo físico para vivir nuestra encarnación.

Nos reencarnamos para que nuestro Ser sutil (Espíritu-Alma-Mente) experimente su existencia a través de la carne o Cuerpo Físico, aprenda que es la densidad de la materia y así pueda reconocer su propia entidad en todo su ámbito energético. Pues un sabio tuvo que haber sido antes más ignorante y haber vivido en base a esa ignorancia, la cual le proporcionó aprendizaje progresivo.

La Reencarnación es la Escuela de la Vida en el mundo material. En esta escuela como en todas, hay diferentes niveles de conocimiento, es por eso que en nuestro planeta tenemos Seres con diferentes niveles de vibración; Seres de primera encarnación, Seres que aún son mucho más animales que racionales, Seres muy egoístas, necios y avariciosos, Seres cuya humildad está muy pronunciada, Seres orgullosos y con un Ego muy altivo, Seres altruistas sin olvidarse de ellos mismos, Seres que aman, Seres que quieren, Seres que perdonan y Los Grandes Maestros de altísima vibración que son los que enseñan al resto de Seres a vivir, ofreciéndoles herramientas de vida y enseñándoles a andar, no a vivir por ellos, sino a que aprendan a vivir por ellos mismos.
Seguramente me habré dejado algún nivel o habré puesto alguno que solo existe en mi mente, pero no fui yo precisamente el que formó la Escuela de Vida, sino un alumno más que informa humildemente desde la observación. Resulta que todos estos niveles, o al menos muchos de ellos, están mezclados en horas de trabajo y en horas de recreo precisamente para pulir y entender que esencialmente todos somos iguales, para aprender a perdonar, a amar y a Ser.

La Reencarnación es la expresión material de la Creación Divina del Ser, desde su propio microcosmos hasta el macrocosmos, que permite al Ser crecer y evolucionar hasta trascender su propia rueda de reencarnaciones y finalmente dejar esta Escuela de Vida para asumir otros aprendizajes en otra Escuela evidentemente superior.


Entre Reencarnaciones

Llegado el instante de desencarnar, morir en la Tierra socialmente, El Alma junto al Espíritu se liberan de la carne o vehículo de nuestra existencia terrenal, dejándolo en manos de las Leyes de la Naturaleza para que sea reabsorbido en ella misma.

Alma y Espíritu interpuestos vagan por el Plano Etéreo en un Cuerpo Etéreo adecuado al plano durante 72 horas aproximadamente según la Ciencia Oculta, tiempo en el cual dicha entidad, acorde a su vibración será capaz de atraer el camino hacia la Luz que le llevará a otra existencia en el Plano Astral, donde también transitará evidentemente en un Cuerpo Astral. Estas 72 horas de devaneo etéreo son muy delicadas si no se superan con cierta destreza, ya que existen entidades de más alto rango y muy negativas que andan a la expectativa de captar a ese Ser, dejarlo Apegado en este impass tan cercano a la materia y poderlo manipular a sus anchas con objetivos no muy agradables.

Una vez el Ser llega al Plano Astral, es recibido por Seres de Luz residentes y encargados de situarlo frente a sí mismo, con el objetivo de revisar su última encarnación, ver y asumir que cosas o situaciones no superó, dónde no cumplió los pactos que firmó con él mismo y en definitiva, hacer examen de Consciencia para poder prepararse para una posible próxima Reencarnación para compensar el Karma pendiente.
Durante su estancia en este ámbito Astral aprenderá más sobre su existencia, comprenderá que no cumplió y como debe cumplirlo, escogerá nuevo ámbito de Reencarnación así como en la familia que debe reencarnarse, que puede ser la misma en la que estaba pero con otro papel y misión muy diferente, solo cuando esté y se considere preparado para volver a reencarnar, será reencarnado, nunca antes.

La Reencarnación o el proceso de ir tomando carne empieza en el momento de la Concepción y termina en el momento del parto, es lo que conocemos como embarazo. Quiero recalcar que este periodo prenatal es el equivalente al periodo del Ser en el ámbito etéreo comentado antes, pero en diferente sentido, en este caso el Ser se dirige a su encarnación y en el anterior se dirige a su desencarne, pero en los dos casos el Ser busca la Luz, por lo tanto damos a Luz en el Astral y damos a Luz en el Físico.








Karma y Dharma

Es importante tener en cuenta estos dos conceptos puesto que son la base de nuestras reencarnaciones, dicho de otra forma, son el motivo por el cual nos reencarnamos.

Karma: Es una Ley Universal intransferible basada en la Causa y la Consecuencia. Todo, absolutamente todo tiene una causa y esta misma crea siempre una consecuencia acorde y proporcional a la misma causa; lo podríamos comparar salvando las distancias con el mecanismo de un muelle, cuanto más lo contraemos más se expande cuando lo soltemos, siendo la causa la contracción y su expansión la consecuencia. Aplicando esto a nuestra existencia, entendemos que nuestros actos crean consecuencias proporcionales a los mismos, este mecanismo es lo que denominamos Karma.

Dharma: Se da la circunstancia de que el Ser durante su encarnación no acostumbra a recordar otras encarnaciones anteriores ni su existencia entre encarnaciones, salvo en ocasiones concretas a través de sueños, de hipnosis regresiva u otros mecanismos naturales que le traen a su presente detalles muy concretos de anteriores existencias. Esto es así afortunada y precisamente por dos razones, una es que no estamos preparados mentalmente para ello y la otra es que no tendría ningún incentivo o gracia saber previamente en que hemos de mejorar y cuáles son los pactos y compromisos adquiridos para con nosotros mismos y nuestro entorno, creo que es mejor descubrirlo durante la propia existencia. Entonces es cuando el Ser se pregunta ¿qué he hecho yo para merecer esto?, ¿qué me está ocurriendo?, no entiende su vida y sus circunstancias, no sabe que sus consecuencias pueden arrancar en causas quizás de otras existencias y evidentemente le cuesta gestionar su encarnación. Pues bien, cuando ya conocemos estas posibilidades es cuando podemos revisar nuestros actos presentes, cuidarlos y meditarlos al objeto de crear consecuencias adecuadas y positivas para nuestra evolución; este mecanismo es convertir el Karma en Dharma.


El final de la Rueda

Cuando un Ser haya conseguido convertir todo su Karma en Dharma, es decir, haya conseguido posicionar sus actos y causas a su máxima vibración y en consecuencia haya limpiado su Karma anterior con buenas obras de Amor, será cuando ya no le haga falta Reencarnar. Al haber elevado su vibración, habrá perdido densidad y materialidad, con lo cual habitará en otro Planeta o Plano acorde a una vibración sin Cuerpo Físico o Carne, habrá trascendido la Rueda de la Reencarnación. Así como también el conjunto colectivo de habitantes del Planeta haya conseguido lo mismo, convertir Karma en Dharma, el Planeta habrá subido de vibración y también trascenderá a ser otra entidad planetaria de otra índole más sutil cuya misión sea albergar otra Escuela de Vida de un nivel superior.

Así pues, estimados Seres de Luz hay un final para la Reencarnación, dónde el Ser ya no necesitará más Cuerpo Físico, herramienta de vida que le ha servido de aprendizaje para su eterna evolución. Así lo siento y me resuena en mi corazón.


Recibid un abrazo de Luz!


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