Sinoé

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miércoles, 17 de agosto de 2016

LIBERTAD Y AMOR






Desde la aparición del homo sapiens y con él, el suave pero incisivo despertar de la consciencia,  la Libertad está presente en todos nosotros como un objetivo a conseguir. Es de lógica, pues hasta la llegada de esta etapa de Luz, el Ser Humano no tenía capacidad para discernir entre ningún concepto cognitivo.

En cuanto se le provee de Luz, empieza a ser consciente de que está atado a la Razón, comienza a tomar decisiones, se le presentan dilemas y conforme va expandiendo lentamente su Consciencia se da cuenta que no depende al 100% de sí mismo, se ve supeditado a las sensaciones externas que crean reacciones en su Ser, así como a las cuestiones mentales internas que lo van dirigiendo. Por lo tanto, el principio del anhelo de la Libertad radica y arranca en cuanto el Ser Humano ve la Luz. Si queréis profundizar más concretamente en este punto, os recomiendo mi post http://sersiempreser.blogspot.com.es/2011/12/lucifer.html

Por una parte, El ser en su fuero interno crece en autonomía cognitiva pero el precio de este crecimiento es la propia ansia de Libertad, que aumenta al tiempo que progresan sus aspectos conscientes y sobre todo subconscientes, ya que le limitan creándole un orden cada vez más lógico.
Este mecanismo de balanceo equilibrador es justo el creador de las franjas de Libertad, previas a la única y absoluta Libertad Espiritual.


Las libertades


La Libertad es un concepto amplísimo y transversal que lo abarca todo. La libertad está en todas partes, es omnipresente, pero hay que saber encontrar el camino hacia la misma.
Es exactamente como el Amor, un concepto amplio que lo cruza todo y que está en todas partes, aunque a veces nos cuesta encontrar la vía hacia él. ¿No será que Amor y Libertad van de la mano? Desde la más alta vibración de Amor, Amor incondicional, Amar es Liberar, ser libre para actuar y dejar actuar.

Así como existen varias franjas de Amor previas al Amor incondicional, también encontramos franjas de Libertad según su vibración, por ejemplo Libertad de Expresión, de Reunión, o Libertad después de Prisión serían de vibración más baja que Libertad de pensamiento, Ideológica o Libertad de Consciencia, que serían de cauce más sutil o profundo, pero tanto unas como otras son previas y parciales Libertades a la Libertad Espiritual, que como antes he dicho, sería la franja más elevada.


El camino hacia la Libertad Espiritual

Estimados Seres de Luz, es sabido que el Espíritu lo envuelve todo, en consecuencia también la Libertad es envuelta por él, cuando llegue esta situación en nuestra eterna existencia, será cuando gocemos de Libertad Espiritual, la más amplia conocida al menos por nuestra Mente Universal.

Mientras dura el camino hacia la Auténtica Libertad, nos encontramos con la gestión del resto de Libertades de franja más baja. No es tarea fácil dicha gestión, puesto que nos lleva a engaño pensar que realmente somos libres al 100% cuando no lo somos; cierto es que gozamos de Libre Albedrío, pero en muchas ocasiones lo usamos de tal forma que nos ponemos límites sin ninguna necesidad, y eso coarta nuestra Libertad.


Límites

Hay ciertos tipos de límites: los que nos ponemos nosotros mismos sin darnos cuenta, así como creencias limitantes adquiridas sin ser conscientes de ello, los límites impuestos por nuestras propias normas, en muchas ocasiones complicadas de revisar o los límites dogmáticos y sectarios que impulsan muchas corrientes de pensamiento, organizadas en las llamadas religiones, lobbies o partidos políticos.

También hay otros límites no menos importantes que coartan nuestra Libertad; me refiero a los intrínsecos en nuestras mentes por propia naturaleza y que solamente son trascendidos por el sentir del Corazón, es decir, por el Amor. Estamos educados en mayor parte para Pensar, nos educan poco en el Sentir y eso también nos limita.

Estamos supeditados mentalmente a todo tipo de provocaciones externas, atmosféricas, emocionales de otros Seres y de situaciones que se escenifican frente a nosotros; nuestras reacciones a dichas situaciones suelen ser automáticas y sin sentir, luego entonces, estamos supeditados a dichas reacciones y no somos libres; ocurre lo mismo cuando observamos un objeto, acostumbramos a juzgarlo y emitimos juicios provocados por nuestros gustos o puntos de vista, así pues tampoco somos libres.


El pensar es un elemento que me eleva sobre mí mismo y que me vincula con los objetos.
Sin embargo me separa a la vez de ellos, en tanto me sitúa como sujeto frente a ellos.



La verdadera Libertad Espiritual, estimados Seres, radica en el Sentir del Corazón, es por eso que Amor y Libertad van de la mano. Cuanto más sintamos, menos juzgaremos, menos nos confundiremos. El corazón solo tiene un aspecto, el Amor, la Mente tiene cuatro aspectos y eso hace que sea más complicada de gestionar.



Así pues, el camino hacia la Libertad Espiritual es el Camino del Amor, aumentando la vibración del sentir iremos siendo cada vez más y más libres.





Recibid un abrazo de Libertad!!!



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