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EL BIEN Y EL MAL




"No hay dualidad, hay unidad"
-Douglas Harding-

Los dos opuestos que han creado y siguen creando el mayor conflicto en el Ser humano en su andadura por este planeta. Hace ya muchos años llegué a la conclusión provisional de que sólo existía el "bien" y que el "mal era la ausencia de" bien", así que El "mal" no existía por sí mismo sino por ausencia de bien. Siendo lo positivo lo único que existía por sí mismo. Y así sucesivamente, la oscuridad era la ausencia de luz, un fallo no existía sino que era un desacierto y así podríamos seguir con más opuestos.

De hecho, de cuando en cuando y en los sucesivos años a dicha provisional conclusión, en una de tantas profundas meditaciones caí en la cuenta de que estando en el vacío me sentía pleno, sin dar importancia consciente de que vacío y pleno son dos eminentes opuestos, hasta hace unos días que volviendo a revisar sensaciones profundas, me hice consciente de que fue a través del vacío que encontré la plenitud.

Me di cuenta entonces de que un opuesto me llevó al otro en ambos sentidos, ya que primero llegué al vacío procediendo de la plenitud. Con lo cual doy por trascendida mi anterior conclusión, estableciéndose esta que comparto con vosotros, como una nueva y evidentemente provisional conclusión, que ahora os amplio.

Si desde la plenitud puedo llegar al vacío y viceversa, entiendo que desde el bienestar también puedo llegar al malestar y viceversa, luego desde el mal puedo acceder al bien y viceversa y así con todos los opuestos. Por consiguiente, veo con claridad que ningún opuesto es ausencia de su otro opuesto, sino que son una unidad que se ha divido en dos polos y ahora son una dualidad complementaria, al igual que lo masculino y lo femenino, por dar un ejemplo.

Desde esta nueva percepción también descubro que una polaridad lleva el germen de su otra opuesta, es decir, si el mal me puede llevar al bien es porque en él yace una semilla de bien, al igual que en el vacío yace un germen de plenitud que me conducirá a ella. Solo he de activar ese germen por la vía de la comprensión y la transmutación será posible. Es decir, la comprensión del vacío convertirá este en plenitud, con lo cual si no estoy sano, la comprensión de mi patología me conducirá a sanarme.


Todo esto ocurre porque la dualidad está instalada en nuestro Ser, somos seres individuales, internos, divinos y duales como muy bien indica la propia etiqueta. Si entendemos la dualidad como la separación de la unidad en dos polos opuestos que se complementan, podemos entender que forman parte de un mismo Todo, un Todo que se separó por motivos realmente desconocidos, un Todo al que quizás deberíamos volver, trascendiendo toda polaridad y que es evidente que está por encima del Bien y del Mal, por encima del Vacío y de la Plenitud. Y que tiene otro nombre, para mí es Amor.

El Amor está por encima de la dualidad, es por eso que hasta que no nos escapemos de estos conceptos que nos dividen en buenos y malos, en hombres y mujeres, en cristianos, en budistas o musulmanes, en los de izquierdas y los de derechas o los de centro, en blancos o negros, en ricos y pobres o en creyentes y ateos por no creer, hasta que no superemos estas divisiones por creencias y por dogmas adquiridos durante generaciones, no encontraremos el Amor y no volveremos a ser la Unidad que fuimos.

Dicho esto, a la clásica pregunta de si existen las fuerzas del Bien y las fuerzas del Mal y sus procedencias, mi nueva respuesta es que las dos fuerzas forman la Unidad Amor, en su momento dicha unidad se separó formando la dualidad Bien y Mal, guardando en su seno la misma esencia y el germen polar, y ahora sólo existe aquello a lo que nosotros le queramos dar vida, cada cual que decida por sí mismo. Yo me apunto al Amor.


¡Un abrazo de amor!


Sinoé Sácher.

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